Bunya-bunya (Araucaria bidwillii)




La bunya-bunya es originaria de Queensland (Australia), concretamente de los bosques del sudeste de Queensland; es un árbol físicamente impresionante y de mucha importancia cultural. Pese a su nombre, no está relacionado con los pinos. Es un árbol muy antiguo, de apariencia primitiva. Ha sido alimento de los aborígenes durante milenios, que en realidad lo llaman "bon-vi". Cuando se cosechaban las piñas, los aborígenes solían viajar grandes distancias para reunirse y utilizarlas en ceremonias rituales, caza y todo tipo de fiestas, teniendo cada tribu su propio conjunto de árboles. Estriaban los troncos para poder treparlos (aún se aprecian cicatrices en los árboles más viejos). Las piñas se rompían contra el suelo; entonces, los frutos jóvenes se comían crudos y los maduros se tostaban. Las cáscaras externas se abrían en el fuego, y las semillas se machacaban con la comida, que se asaba en forma de un pastel y podía durar varis semans. El árbol bunya también es apreciado por su madera. Ningún otro árbol de su género produce piñas más grandes.
Las Araucariaceae forman una familia cuyas especies se distribuyen tanto en América como en África y Oceanía. Tienden a formar bosques homogéneos, aunque también pueden asociarse.

Descripción

El árbol es un tipo de conífera. Es alto y amplio, a veces hasta 40 metros de altura, con una copa abovedada y redonda, con verticilos de ramas que ofrecen una silueta característica. El tronco puede ser de 1 a 1,2 metros de ancho. Al crecer, pierde algunas de sus ramas más bajas, dejando un tronco libre. Los árboles suelen tener tallos únicos, que se pueden podar o dejar crecer para formar multitallos más manejables. Las ramas son largas y un poco caídas, de verticilos espaciados regularmente. La corteza es entre gris y marrón, gruesa, áspera, y se suele pelar en escamas delgadas. Son árboles longevos.
Hojas: tienen dos tipos de hojas perennes. Las hojas jóvenes son rígidas, brillantes, estrechas, de color verde claro o amarillo, de 2,5 a 5 centímetros de longitud, curvas a veces, con una punta afilada. Crecen en dos hileras a lo largo de los tallos jóvenes. Los árboles pueden tener hojas maduras, ovaladas y más pequeñas, de 1,2 centímetros de longitud y escamosas. Se disponen en una densa espiral alrededor de las ramas más viejas. También estas son afiladas, duras y ásperas, pero de un verde más oscuro y no tan molestas al pisar. Ambos tipos de hojas caen durante todo el año, y tardan en descomponerse.
Flores: las flores femeninas y las masculinas aparecen en árboles separados: son dioicas. Las primeras son bastante grandes, verde pálido y situadas en las puntas de los tallos de las ramas más altas. Tienen muchas escams en forma de hoja, cada una pudiendo formar una semilla. Las segundas se disponen en grupos de 15 a 20, y miden 1,2 centímetros de ancho. Forman flores verticales en forma de candelilla que cambian de verde claro al marrón o amarillo cuando los estambres empiezan a despedir mucho Polen. Polinización por el viento.
Fruto: Las femeninas producen piñas muy grandes en ramas altas, lejos del suelo. Estas piñas son de color verde brillantes. Pueden medir 30 centímetros de longitud y 25 centímetros de ancho, y pesar de 5 a 8 kilos (!aléjese si están cayendo!). Son muy escamosas. Dentro de las escamas encontramos semillas redondas, con alas rudimentarias, de 4 a 7 centímetros de longitud y de 2,5 centímetros de ancho. Hay de 50 a 150 semillas por piña. En el interior de la semilla existe un embrión firme, ceroso y sabroso cuando se come joven y fresco. Las semillas más viejas son sabrosas cuando se conservan un tiempo; también se pueden tostar o hervir. A veces una ligera pelusa marrón cubre el embrión, pero es comestible. Los árboles pueden no florecer ni dar fruto cada año, aunque algunas especies si lo hacen. Las piñas tardan de 2 a 3 años en madurar y caer del árbol.

Gastronomía

Se pueden consumir frescas cuando son jóvenes, aunque a menudo se cuecen durante 30 minutos o se tuestan con mantequilla y sal y se comen como las castañas. Se utilizan en diversos platos con otros frutos secos, como sopas, pastelitos, verduras, en postres, galletas, pastas o cereales. Se pueden moler e incorporar en pasteles o panes, entre otras opciones.



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